...“hice el amor” (Eufemismo de coito, todo muy peliculero)
Las primeras veces son siempre inolvidables, aunque a veces pensemos que sería mejor olvidarlas. Es un tópico pero esta es la gran primera vez de todas las primeras veces. Desde niñas nos inculcan la gran importancia de ella, nos obligan a buscar el hombre adecuado, el lugar, el momento...para que todo sea perfecto. Nunca he visto tanta gilipollez junta en un mismo concepto. La primera vez es una más, y lo normal, es que no sea la mejor.
He oído muchas historias de primeras veces, porque todas, aunque lo neguemos le damos importancia. He de decir que prácticamente todas mis amigas han tenido “la gran suerte” de hacerlo con alguien especial. Yo no.
Mi primera vez fue inolvidable. Patética también.
Hice un viaje en el que me aloje en un piso de estudiantes de una amiga de toda la vida, como en todos los viajes tenemos a la típica amiga que nos dice: “si allí tampoco pillas es que eres tonta”. Claro está, no puedes volver a casa sin haber pillado, por orgullo, por callar bocas, o por aburrimiento tal vez. La tercera noche, de las cuatro que estuve ya estaba, porque no decirlo, un pelín desesperada. Después de dos intentos fallidos vislumbre al fondo de un bareto al que sería el definitivo. Nos miramos y al segundo me enamoré (eufemismo de: se me cayeron las bragas).
La primera noche fue de lo más normal, así que me lo ahorro y vamos al tema: la segunda noche. Quedamos con sus amigos en la playa y casi sin haberle saludado, (el tiempo es oro) le pido que me lleve a su coche. Toda inocente le explico que es mi primera vez, cosa que no parece importarle (con tal de meter) y nos ponemos al tema. Ni pa dios, eso parecían las compuertas de un avión. Finalmente cambiamos de postura (la que se considera más adecuada, chica encima de chico, aunque en eso discrepo) y por fin consigo relajarme. Superada la prueba comenzamos a meternos ya de lleno en el tema cuando me dice: “No puedo”
Gran frase: “No puedo”. Fuera de contexto parece una frase sin importancia, pero al nivel de relaciones es del calibre de otras como “Tenemos que hablar” Normalmente cuando un hombre suelta está joyita de frase suele ser por dos razones: O bien porque tiene novia y le ha costado darse cuenta que tirarse a otra puede que no sea lo más ético, o bien no quiere enrollarse contigo por no hacerte daño. Pues no me cuadra, un poco tarde para acordarse de la novia y un poco pronto para poder hacerme daño. Tercera razón: gatillazo.
En ese momento saco la cosita arrugadita de dentro de mí, nos vestimos y nos quedamos esperando a que uno de los dos haga algo. Yo intento sacar una conversación para romper el hielo, pero eso ya es un iceberg. Pero no pasa nada, ya estaba el Titanic detrás nuestro en forma de Ford Focus. De ahí se acerco un chavalete preguntándonos si habíamos acabado ya, que necesitaba pasar y nuestro coche no le dejaba.
Inolvidable y patética sí, pero también original.
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