Comer en casa está muy bien, siempre es divertido pero... ¿a quien no le gusta comer fuera de casa, aunque sea en el Burguer King?
Sí pues mi primera "juerga" callejera no fue precisamente en una tumbona frente al mar, pero no podía haber más morbo. Salíamos a cenar...eh al Burger King creo. Perdemos el tren, toca esperar. Nadie mira, es de noche, hace calor en la calle. Un beso, inocente, seguido de otro que no lo es tanto. Me mira el escote. Me pone que me mire el escote. Él lo sabe y me empotra contra la pared comiéndome los pechos como un perro muerto de hambre. Mis manos cobrando vida propia empiezan a introducirse por sus pantalones, sus calzoncillos. Saco su pene, lo miro. YO TAMBIÉN TENGO HAMBRE. En tren va a llegar, y no acaba. Se oye de lejos, cada vez más alto. De menos a más acompaña su jugosa eyaculación.
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